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Del Asfalto a las Caries Políticas: La Delegada que Hundió las Carreteras en un Año.


“El Triunfo de la Ineptitud: Cómo una Dentista

y el Nepotismo Destruyeron el Legado Técnico de la SICT”



Por: Tomás Prieto/Periodista/Pulso Digital News

A poco más de un año de haber asumido la titularidad del Centro SICT Guanajuato, la gestión de la Mtra. Irma Leticia González Sánchez se resume en una alarmante ausencia de resultados técnicos y un exceso de protagonismo político. Mientras los baches y el deterioro devoran la carretera federal 45 y los accesos al corredor industrial, la delegada parece más ocupada en pasarelas partidistas que en la supervisión de obra. Incluso dentro de su propio partido, Morena, las voces de descontento han estallado este 2026, señalando que González Sánchez asiste a eventos ajenos a su función mientras la infraestructura del estado se cae a pedazos. Esta "política de escritorio", ejercida por quien tiene una formación profesional como dentista y abogada, ha demostrado que la conectividad de Guanajuato no se puede diagnosticar desde un consultorio ni gestionar con retórica legislativa.


El contraste con su antecesor, el Ingeniero Efraín Olivares Lira, es simplemente abismal y deja en evidencia la improvisación actual. Olivares Lira representa la excelencia de la carrera institucional; un técnico forjado desde 1980 como auxiliar de residente que escaló hasta dirigir con éxito los Centros SICT en cinco estados distintos, incluyendo Guanajuato, Chihuahua y Durango. Su paso por la dirección del Tren Maya en FONATUR avala una capacidad operativa que la actual titular ni siquiera comprende. Mientras Olivares entregaba balances técnicos y proyectos de gran calado, González Sánchez entrega evasivas, escudándose en que tramos críticos dependen de Capufe para eludir su responsabilidad directa sobre el desastroso estado de las vías que rodean a Irapuato.


Pero el problema no es solo la falta de pericia técnica, sino el pesado lastre de controversias que la delegada arrastra desde su pasado inmediato. Su gestión en la SICT se ve empañada por las sombras de una denuncia penal por presunta extorsión interpuesta por un exregidor, y por los constantes ecos de "venta" de regidurías que fracturaron a la militancia de Morena en 2018 y 2024. Estos señalamientos, sumados a las persistentes críticas por nepotismo al intentar favorecer a familiares en puestos clave, pintan el retrato de una funcionaria que ve en la infraestructura federal una agencia de colocación y una plataforma política, en lugar de un servicio estratégico para el desarrollo económico del Bajío.


Incluso en el terreno que ella domina, el electoral, los números no la respaldan. A pesar de utilizar su cargo y su exposición mediática para posicionarse, González Sánchez carga con el estigma de haber perdido en dos ocasiones la presidencia municipal de Irapuato. Sus críticos ven en estos fracasos una falta de conexión real con la ciudadanía, la cual hoy le factura el abandono de las carreteras federales. Resulta irónico que alguien que no pudo convencer al electorado local de su capacidad para gobernar un municipio, haya sido premiada con la dirección de una de las oficinas federales más críticas para la economía del estado, desplazando a ingenieros especialistas con décadas de experiencia acumulada.


Al final del día, el concreto no miente y los indicadores de gestión de la SICT en Guanajuato están en rojo. La transición de un perfil de élite técnica como el de Efraín Olivares a uno de "odontología política" ha sido un error costoso para la entidad. La infraestructura de un estado que es motor logístico de México no admite improvisaciones de escritorio ni trayectorias construidas a base de influencias y derrotas electorales. Guanajuato merece un ingeniero que sepa de asfalto, no una política que solo sepa de alianzas. El tiempo se agota y las carreteras, igual que la paciencia de los usuarios, ya no aguantan un bache más.

 
 
 

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